HISTORIA DE TEOCALTICHE

La influencia de la cultura chupícuaro tiene manifestaciones de asentamientos ampliamente identificados en lugares de Teocaltiche en las afluencias del río Grande o Verde y en particular en el paraje de nombre “El Cerro Encantado”.

Para el año 1000 d.C. los tecuexes o tecuexcas dominaron una gran región del actual Teocaltiche, para 1187 junto con los caxcanes eran las tribus de origen  nahuatleca que habitaban la región que actualmente abarca los Altos de Jalisco y el estado de Aguascalientes en su frontera con el estado de Zacatecas.

Teocaltiche, como su mismo nombre lo indica “Teocaltech” del topónimo náhuatl significa “lugar junto al templo o pueblo edificado junto al templo”, fue un importante punto religioso de la cultura caxcana, cuyo centro ceremonial se encontraba en lo que hoy conocemos como Cerro de los Antiguos ubicado en la banda occidental del río Teocaltiche.

Los caxcanes dominaron la elaboración de cerámica, la fabricación de ropas con fibra de maguey, piel de coyote, venado, pochotl y pelo de conejo, hacían sus casas de adobe (ladrillo crudo secado al sol), los techos eran de madera y paja o de terrado.

Estando Nuño Beltrán de Guzmán en Tonalá, ordenó la expedición vadeando la barranca, siguió por Ixtlahuacán, Cuquío, Contla, Yahualica, Mexticacán y Teocaltiche, considerando a este último para ese entonces como dice el historiador Alba “el pueblo más grande de toda la Nueva Galicia”.

El pueblo antiguo de Teocaltiche fue conquistado por los españoles en marzo de 1530 por el Capitán Cristóbal de Oñate y su segundo Miguel de Ibarra, y para 1532 se fundó la población en el lugar que hoy ocupa.

Los primeros religiosos que pisaron esta tierra fueron Fray Juan de Badillo y Fray Antonio de Segovia después de la Gran Rebelión Caxcana en 1542, además de las familias españolas como la de Alfonso de Rubalcaba, hijodalgo; Doña Isabel Pérez, Martín Casillas, Don Fulgencio González de Rubalcaba, la familia de los Andrade, la familia Díaz de Sandi, entre otras más.

Los misioneros franciscanos van a jugar un importante papel en la pacificación de los indios y en la formación de asentamientos estables en la región. En Teocaltiche se erige el Hospital de Indios, entre los años 1542 y 1545, el cual era el recinto en el que se ofrecía alojamiento, comida y auxilio a los indios, todo a cambio de ser evangelizados en la religión traída del Viejo Mundo. Don Vasco de Quiroga fue el que implementó la creación de hospitales-pueblo en la Nueva España, específicamente en el Obispado de Michoacán, el cual, en su enorme extensión llegó a abarcar hasta los rumbos de Jalisco.

Para 1550 la Parroquia de San Pedro Teocaltiche se erige como una de las primeras cuatro parroquias de la Nueva Galicia.

En 1652, el cura beneficiado de Teocaltiche, Bachiller Don Andrés de Estrada y Flores en su Relación de San Pedro de Teocaltiche hace la siguiente descripción del Cerro de los Antiguos, “Ay un bosquecillo a la vista de este pueblo, hacia el poniente donde era la población antigua y están y los edificios o las ruinas de ellos donde tenían sus Y dolos es muy vistoso y tiene alguna cacería de gazapos”.

Tras la “Guerra del Mixtón”, el descubrimiento de los yacimientos mineros en Zacate- cas en 1545-1550 y la consolidación de Guadalajara, van a determinar el establecimiento de los primeros caminos comerciales en la región, teniendo a Teocaltiche como el punto más importante sobre todo por sus condiciones de seguridad y por la vasta producción de maíz, frijol, calabaza, cría de ganado vacuno, caballar, mular y de asnos, gallinas, guajolotes y cerdos; este pueblo generaba lo necesario para la supervivencia de los mineros de aquella región zacatecana, y se convierte en la población más importante por el surgimiento de la actividad comercial arriera y de caravanas de carretas.

Desde 1549, Teocaltiche fue la cabecera de la Alcaldía Mayor de Los Llanos en la Nueva Galicia que abarcaba lo que actualmente conocemos como los Altos, incluyen- do al estado de Aguascalientes, debido a esto se inicia el otorgamiento de mercedes para generar el asentamiento definitivo de pobladores en la región, como la merced de tierras a los naturales de Teocaltiche en 1549, en 1571 a Catalina de Ibarra y a Juan Pérez de Frías en 1579. El 15 de enero de 1563 la Audiencia de la Nueva Galicia expidió una cédula ordenando la fundación de la Villa de Santa María de los Lagos y el 31 de marzo del mismo año se dio cumplimiento al ordenamiento, ejecutando dicha orden Hernando Martel Alcalde Mayor de Teocaltiche con familias de españoles que procedían de Teocaltiche.

“Al onceno capítulo, dijeron que los dichos pueblos de indios de esta jurisdicción distan de este pueblo, que es cabecera del  y donde reside el alcalde mayor, una legua, dos, y tres y cuatro y cinco y seis leguas; y [que] uno de ellos qué se dice Azcatlan, que [e]s el último pueblo de esta jurisdicción,, está a veintitrés leguas de este pueblo.

* Relación Geográfica del Pueblo y Provincia de Teucaltiche, escrita por Hernando Gallegos, 1584, en Acuña, René. Relaciones Geográficas del Siglo XVI. Nueva Galicia. UNAM, México, 1988.

La traza urbana española comienza a partir de la integración de los tres barrios indígenas con el Hospital de Indios y el templo Parroquial.

”Al quinto capítulo, dijeron que este pueblo, y los demás de esta provincia, han tenido muy muchos indios más que al presente, porque este pueblo tenía más de mil hombres de guerra y, al presente, no hay doscientos; y a este respecto era en los demás pueblos de esta provincia. Y la causa es que, de dieciocho años a esta parte, ha habido tres enfermedades en diferentes tiempos, que en lengua[s] mexicana y caxcana llaman cocoliztle.”

En 1621 se hace la tercera Descripción de la Nueva Galicia por Domingo Lázaro de Arregui, en donde menciona que en Teocualtiche viven españoles y existen de 10 a 12 haciendas de labranza española. El 20 de enero de 1652 se escribe la Relación y Mapa del Partido y Feligresía de San Pedro Teocaltiche por el Bachiller Don Andrés de Estrada y Flores, en donde menciona que ya existían dos iglesias aparte de la Parroquia y del Hospital de los naturales y una Ermita de San Sebastián, que en el pueblo viven 17 familias de españoles y que hay 24 estancias o haciendas. Es notable que después de haber transcurrido sólo 31 años, se ha duplicado el número de haciendas lo que corrobora el crecimiento de la población, el auge y la riqueza de estas tierras.

Teocaltiche durante la colonia tuvo un notable florecimiento comercial, cultural y principalmente arquitectónico. Junto con el Hospital de indios y la Parroquia, los demás edificios religiosos van a definir el crecimiento de la mancha urbana, constituyendo manifestaciones y expresiones propias y significativas de los estilos barroco y neoclásico, ejemplos que definen las raíces e identidad de lo que actualmente somos.

Para 1670 llegan los Mercedarios y fundan su monasterio y templo La Merced, siendo Teocaltiche el primer pueblo de la región con esta congregación, posteriores Lagos de Moreno y Aguascalientes

Para principios del siglo XVIII se encuentra en construcción el Templo de San José, que luego fuera la sede del convento de los Padres Oblatos de San Carlos de Borromeo.

En 1708 el Corregidor es Don Manuel Salcedo y posteriormente Don Antonio de Parga y Ulloa, y Teocaltiche continúa siendo el gran proveedor de granos, ganado, además de productos procesados como las cecinas y jamones para el abasto de Zacatecas.

Según el censo parroquial de 1730 el pueblo de Teocaltiche tiene 8000 habitantes siendo aún altamente comercial y un centro atractivo para los peninsulares.

El origen del Santuario de la Transfiguración de Jesús Nazareno se remonta al siete de marzo de 1663 en la visita pastoral que hizo a Teocaltiche Don Francisco Verdín y Molina, Obispo de Guadalajara, dándose permiso para pedir limosna un día a la semana para la fabricación de la capilla en el Barrio de Abajo. La antigua capilla es sustituida para 1732 y se comienza a construir el nuevo Santuario por el comerciante y acaudalado dueño de las minas y la Hacienda de Pabellón, en el actual Aguascalientes, Don Lucas López de Fonseca, español que llegó a Teocaltiche en 1708. Para 1742 es terminado el Templo con un costo de 100,000 de aquellos pesos que de su propio capital costeó en su totalidad.

Durante la visita episcopal del Obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Texada y Díaz de Velazco, se da a conocer el 12 de diciembre de 1754 el censo de la población que era estimada en 11,000 habitantes, ya que el padrón arrojó 7,827 más la suma de infantes.

Al finalizar el siglo XVIII, Teocaltiche fue azotado por hambrunas, sequias y enfermedades que diezmaron la población y para 1794 se redujo considerablemente. Con el advenimiento de los Borbones en España y sus nuevas leyes para las Indias Teocaltiche dejó de ser Alcaldía y fue agregado a la Ex Alcaldía de Lagos.

Se tuvieron también importantes inmuebles civiles como el colegio para niñas internas conocido como el Beaterio cedido en 1808 por el Obispo Don Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, además en 1833 a la muerte de Don Manuel de la Mazuca legado importantes edificios para la instrucción de la niñez y de la salud teocaltichense.

A principios de este siglo, Teocaltiche se recupera y nuevamente vuelve a estar en auge, pues nace como uno de los principales productores de textiles de lana. Esto generó un gran comercio con la región, pues para 1803 según el informe proporciona- do por el intendente del Reyno de la Nueva Galicia, Señor Don Fernando de Abascal y Sousa, menciona que los distritos de Teocaltiche y Autlán eran los principales, produciendo en sus talleres 240,000 piezas de manta, 401de cambaya; 1,306 colchas y 3,900 docenas de rebosos. Los géneros más conocidos eran los sayales (tela basta de lana), las jergas y jerquetillas (confecciones gruesas y delgadas pero toscas del mismo producto), los cortes de mangas para trajes, las frazadas (mantas) y principalmente los sarapes, además que todo esto era distribuido por todo el Reyno. Otras artesanías que ya se producían eran los sombreros de palma o paja, artículos de madera y hueso entre muchas otras.

Para el 8 de octubre aparecía en la región un grupo rebelde comandado por el nochistlense Don Daniel Camarena a quien se le sumó gente de Teocaltiche. En 1811 en una entrada a Teocaltiche el Cura “chicharronero”, José Francisco Álvarez, provocó estragos degollando a algunos españoles (criollos) entre quienes se encontraban Don Juan José González Laris y su hijo Miguel, Don Ramón Ordorica y un señor de apellido Morán, además mandó quemar la casa que fue morada de Don José María González de Hermosillo precursor de la Independencia de México en el norte del país. Debido a estas atrocidades, gran parte de los habitantes de este pueblo tuvieron que huir a Aguascalientes, al ser desalojados de sus hogares y expulsados sin piedad. Para el 27 de septiembre de 1821 se festeja la conclusión de la Independencia.

En marzo de 1824, el pueblo de Teocaltiche consiguió categoría de Villa y se constituyó en uno de los 26 departamentos en que se dividió el estado de Jalisco.

Tras los disturbios ocasionados por las distintas revueltas después del inicio de la Independencia y de su culminación, el obispado de Guadalajara echa a andar uno de los más ambiciosos proyectos, la construcción de lo que sería la sede de la nueva diócesis en Teocaltiche. En el año de 1845, se coloca la primera piedra de una de las construcciones más emblemáticas de toda la región debido a su monumentalidad y estilo neoclásico íntegro, la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Para 1898, se concluyen los trabajos quedando pendiente la construcción de las torres.

Terminada la Guerra de Reforma en 1860, se pugnó por un viejo y reiterado anhelo, obtener el rango de ciudad, ya que Teocaltiche reunía con amplitud todas las condiciones para ello. Por decreto del Congreso el 22 de noviembre de 1861, se le concedió a Teocaltiche el título de Ciudad bajo el gobierno del gran jurisconsulto licenciado Don Ignacio Luis Vallarta.

Aún no pasaba la euforia del feliz acontecimiento de haber ascendido Teocaltiche a la categoría de ciudad, cuando Don Manuel Doblado mandó formar guerrillas que resistieran a los franceses, cuya invasión se temía por si llegaban a romperse las negociaciones (del Tratado) de la Soledad. El encargado de ese propósito fue Romualdo N., conocido como “El Caimán” quien en lugar de defender la ciudad armó su gavilla de las guerrillas asaltando a la población. El 20 de enero de 1862 es derrotado por los teocaltichenses.
El 29 de enero de 1864, Teocaltiche es defendido por 400 de sus pobladores contra los 2,000 hombres invasores de los cuales 1,200 eran franceses y 800 mexicanos. Los jefes defensores fueron Ramón Martínez, Don Luis Felipe Jáuregui, Don Gil Mendoza y Don Cruz Ramírez.

En 1870 es creado el 11o Cantón con las municipalidades de San Miguel, Jalostotitlán, Mexticacán y la Encarnación, siendo Teocaltiche la cabecera.

Para finales del siglo XIX, se produjeron avances económicos y tecnológicos mediante la instalación de la primera gran imprenta, la introducción del telégrafo eléctrico, fábrica de relojes públicos para iglesias, fábricas de jabón, represas como la de La Calera, fábricas de ajedreces en madera y hueso y sarapes.

De 1895 a 1899, Don Severo López Arámbula fue el pionero en la fabricación de sarapes en Teocaltiche, además se fabricaban cobijas y jorongos. A la edad de 14 ó 15 años, intenta hacer algo más fino, delicado y con un sinnúmero de colores y con materiales diferentes, que lo llevó a crear lo que ahora conocemos como el sarape teocaltichense, logrando mantener una producción elevada y dando trabajo a una multitud de personas, logrando hacer exportación a nivel mundial. De los artesanos que emigraron y llevaron consigo su caudal de conocimientos fueron los señores Fermín y Refugio Alvarado, entre otras familias, quienes se marcharon para las ciudades de Saltillo, Guadalajara, Aguascalientes, entre otras.

En la primera década del siglo XX, Teocaltiche aún se encontraba bien posicionado, pues todo el país estaba en auge, después de tantas revoluciones, intervenciones extranjeras, pérdida de territorio, revueltas, etc., por fin la tan anhelada paz y prosperidad se dio.

A pesar de que esta ciudad quedó fuera de la vía férrea, se seguía teniendo un gran comercio y varias fábricas, se encontraba el Banco de Londres y México, los almacenes de las Fábricas de Francia, grandes almacenes de mayoreo de abarrotes, ropa y gran variedad de utensilios para el hogar, herramientas de todas clases. Teocaltiche fue el distribuidor exclusivo de las máquinas de coser Singer, se tenían además grandes marcas propias en brandis y whiskys escoceses, líneas telefónicas, molinos de harina, fábricas de pastas y fideos, 19 mesones; en lo cultural floreció la orquesta del maestro Mejía y el cine.

Para 1904 inicia la construcción de la Plaza de Toros “El Renacimiento”, en 1905 es inaugurada consagrándose como una de las más bellas y grandes de México en su época.

Para 1910-1916 en el municipio de Teocaltiche, en la comunidad de El Rosario, se contaba con minas de estaño que fueron explotadas durante la época colonial, dejándose de extraer el metal en la Revolución. Es a partir de este suceso que el progreso y auge del municipio comienza a verse debilitado, primeramente se disminuyó considerablemente la arriería, lo que afecta el comercio y la riqueza que se había obtenido.

El domingo 13 de junio de 1913, el bandolero revolucionario Elías Ezqueda junto con un grupo de los mismos, tomó la población incendiando el Palacio Municipal, la administración de correos y la tienda “La Concordia”, mató a dos gendarmes del estado que le hicieron resistencia. Para 1914 continúan las tropelías con otros bandoleros como Francisco Juárez “el zurdo” y el Coronel José Félix Rodríguez Manzano, haciéndole frente el Capitán Francisco Rentaría, por mencionar algunos.

En 1914 al triunfo de la revolución constitucionalista desaparece la división política de los cantones, quedando la jerarquía de municipio a Teocaltiche y las comisarias políticas se transformaron en delegaciones municipales.

A pesar de que desde 1911 disminuyó la arriería, todavía en 1920 eran innumerables los arrieros que llegaban de día y noche con sus cargas de mercancía a pesar de que gran parte de los industriales y principales comerciantes habían emigrado por la inseguridad que reinaba en la población.

 Para el año de 1923 los hermanos Jesús y Cosme Anaya, con gente armada, atacan la ciudad, todo esto durante los movimientos de los Generales Obregón y Huerta, debido a esto los representantes de este Ayuntamiento huyen ante el peligro, lo que provocó que se nombrara un Ayuntamiento provisional reconocido por la Secretaría de Gobernación.

Durante los años de 1926-1929 se presenta lo que vino a dar el acabose a la población, la persecución religiosa. El Presbítero Don Florentino Pérez estaba celebrando las festividades religiosas de Ntro. Padre Jesús Nazareno en agosto de 1926, cuando tuvo la noticia de que el Episcopado Mexicano ordenaba la suspensión de los cultos católicos debido a que no era posible el acatamiento de las nuevas leyes sin detrimento de los principios básicos de la Iglesia de Cristo.

Vino luego la reacción del pueblo católico dando inicio la persecución religiosa en la llamada Guerra Cristera. En toda la región hubo respuesta y Teocaltiche no podía permanecer en silencio pues Manuel Ramírez de Olivas estuvo encabezando el ideal de la “libertad de creer”.

El primero de noviembre del mismo año, Juan Ramírez de Huejotitlán proclamaba “Viva Cristo Rey, mi vida para qué la quiero”, ante el patíbulo de la “alameda”, por este hecho fue ahorcado. Acabaron de igual manera el arenero Don Vicente Reyes, Don Crescencio Luna y el pobre anciano Don Jacinto Cortés, esto sucedió en La Mezquitera camino a Mechoacanejo, excepto don Vicente que quedó en la Plaza Principal baleado por la espalda. El 23 de Agosto de 1929 terminó el conflicto.

Estos sucesos y muchos más fueron los que minaron la paz y la tranquilidad de un pueblo que estaba acostumbrado al trabajo y a las grandes empresas, de tal manera que las familias de los grandes capitales que se vieron obligadas a buscar “nuevos horizontes” como a las ciudades de México, Monterey, Guadalajara, Aguascalientes, Zamora, Quiroga, entre otras ciudades norteñas y los Estados Unidos, lo hicieron en el momento que consideraron oportuno a partir del año de 1911.

El escudo de este municipio se adoptó oficialmente el 15 de septiembre de 1967 en una ceremonia especial, con motivo del centenario del triunfo de la República.

Su diseño estuvo a cargo del señor Martín V. del Mercado. Para la conformación del escudo se tomó como base el significado del nombre de Teocaltiche, que proviene de dos vocablos: teocallintzin (de la lengua caxcana) y teocaltitech (en náhuatl);  que se interpretan como ” lugar cerca o junto al templo”Descripción: al fondo se aprecian un teocalli o templo; a la izquierda el Cerro de los Antiguos, lugar que fue el primitivo asiento de la población; en la cima de dicho cerro se posa un chapulín que simboliza el mote tradicional de los hijos de Teocaltiche: Chapulineros.  En el extremo derecho está la figura de un macahuith o macana que era una  arma ofensiva en la época prehispánica; y al pie de la alegoría, el río de la ciudad.

El escudo se encuentra bordeado por un marco de los colores heráldicos: verde, plata y oro; rematando en la parte superior con la figura de un águila devorando una serpiente y posada sobre un nopal, a manera de la que se encuentra en el lábaro patrio. (La interpretación del escudo se debe hacer mirando del escudo hacia las personas y no de las personas al escudo).

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